From the recording Rompe el espejo
El primer corte de "Primer Pecado" abre con una premisa que es, al mismo tiempo, una condena y un alivio: los que estamos aquí fallamos sin querer. No hay culpa heroica ni catarsis fácil. Hay algo más incómodo — la lucidez de saber que el daño existe aunque nadie lo haya elegido.
"Rompe el espejo,
mira al revés,
los que estamos aquí
fallamos sin querer."
Mirar al revés no es escapar de la realidad — es negarse a aceptar la versión pulida que nos devuelve la superficie intacta.
